Para muchos, el día no empieza sin un café. Otros no cambian su taza de té de la tarde ni su copa de vino en la noche por nada del mundo. Y está bien: disfrutar de lo que amamos también es parte de una vida plena. El problema es que estas tres bebidas están entre las principales responsables de que nuestros dientes pierdan su blanco natural.
El café, el té y el vino tinto contienen unos compuestos llamados taninos y pigmentos oscuros que se adhieren con facilidad al esmalte dental. Con el tiempo y la repetición, esos pigmentos se acumulan y van dejando un tono amarillento o apagado en la superficie de los dientes.
La solución no tiene por qué ser dejar lo que disfrutas. Existen hábitos simples que reducen el efecto de estas bebidas sin quitarte el placer de tomarlas. Beber agua después de un café o una copa de vino ayuda a arrastrar los pigmentos antes de que se fijen. Usar bombilla para bebidas frías reduce el contacto con los dientes. Y esperar un poco antes de cepillarte evita desgastar el esmalte cuando está más expuesto.
A esos hábitos puedes sumar un tratamiento de mantenimiento. Las tiras blanqueadoras VITTÉ actúan sobre las manchas superficiales que dejan el café, el té y el vino, devolviendo a tus dientes su luminosidad de forma progresiva y sin sensibilidad. Para retoques rápidos, el lápiz blanqueador VITTÉ permite corregir zonas puntuales en minutos, desde cualquier lugar.
Cuidar el color de tu sonrisa no significa renunciar a los pequeños placeres. Significa acompañarlos con hábitos conscientes y con productos que respeten tu esmalte. Porque una vida disfrutada y una sonrisa cuidada no son opuestos: pueden convivir perfectamente.