Es una de las preguntas más comunes cuando notamos que nuestra sonrisa ya no se ve tan luminosa como antes: ¿por qué se ponen amarillos los dientes? La respuesta no es única, porque el color de nuestros dientes cambia por varias razones, algunas inevitables y otras que sí podemos controlar.
Con el paso del tiempo, el esmalte (la capa blanca y protectora de los dientes) se va desgastando de forma natural. Debajo de él está la dentina, que tiene un tono más amarillo. A medida que el esmalte se adelgaza, ese color interior se vuelve más visible. Por eso, en parte, el amarillamiento es simplemente una señal del paso de los años.
Pero la causa más frecuente son las manchas externas. El café, el té, el vino tinto, algunas gaseosas y el tabaco contienen pigmentos que se adhieren a la superficie del esmalte y, con la constancia, van tiñendo los dientes. A esto se suma una higiene dental incompleta, que permite que esos pigmentos se acumulen.
La buena noticia es que este tipo de manchas superficiales responde muy bien al blanqueamiento. Las tiras blanqueadoras VITTÉ están diseñadas justamente para eso: remover de forma progresiva las manchas causadas por alimentos y bebidas, devolviendo a tus dientes su tono natural sin peróxidos agresivos ni sensibilidad.
Para prevenir el amarillamiento, ayuda mantener una buena rutina de higiene, enjuagarse con agua después de tomar café o vino, y reducir el consumo de alimentos que tiñen. Ninguna de estas medidas requiere grandes sacrificios: se trata de pequeños hábitos que, sumados, cuidan el color de tu sonrisa.
Los dientes amarillos no son un defecto ni algo de qué avergonzarse. Son parte de la vida y, en la mayoría de los casos, tienen solución. Entender por qué ocurre es el primer paso para recuperar, con cuidado y sin dañar tu esmalte, esa sonrisa que te hace sentir bien. Si quieres dar el primer paso, puedes conocer el Whitening Pack VITTÉ, nuestro kit más completo para empezar.